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BBVA contribuye al rescate patrimonial de valiosas obras del siglo XVII

12 Julio 2012 rescate_patrimonial_BBVA

El último terremoto sepultó el Santuario de la Inmaculada de la Compañía en Graneros, “el templo colonial más valioso de la zona central”, según señalan los expertos.

El mismo que cada 8 de diciembre era visitado por más de 50 mil peregrinos con el fin de solicitar mandas o agradecer a su patrona los favores concebidos. Esas tradicionales prácticas conectaban a los fieles con la historia local a través de piezas artísticas de gran factura que se guardaban en su interior.

Tras el sismo del 27-F, aquellas esculturas y pinturas de arte sacro, originarias del siglo XVll quedaron atrapadas entre los escombros.

El profesor  Fernando Guzmán de la Universidad Adolfo Ibáñez acudió junto a sus alumnos del Magister en Historia del Arte a trabajar codo a codo con la comunidad local para proteger las piezas que entre todos lograron rescatar de entre los escombros. Hoy gracias a sus gestiones sumadas a las realizadas por el Arzobispado de Rancagua, la parroquia cumple con los últimos requisitos para que vuelva a ser levantada y sus imágenes ya comienzan a ser restauradas en los talleres de Centro de restauración CREA, proyecto que cuenta con el financiamiento del banco BBVA.

El aporte de BBVA permitirá empezar con la puesta en valor dela Virgen Lainmaculada y El Cristo, dos importantes piezas de este conjunto. Renzo Poggione, gerente de Comunicaciones y Responsabilidad Corporativa de BBVA destaca que la entidad financiera desarrolla en Chile, y en los otros países donde opera, un plan de responsabilidad social que incluye acciones de apoyo y fomento a la educación, la cultura y el rescate patrimonial.  Recuerda que en el país el banco ha sido especialmente activo en el compromiso de recuperación del patrimonio nacional patrocinando emblemáticos proyectos como la restauración de la estructura de la Catedral Metropolitana de Santiago y de la Seriede cuadros de la vida de Santa Teresa, pertenecientes al Monasterio del Carmen de San José de Santiago. “Ahora queremos devolver a los chilenos parte de su  patrimonio religioso y cultural con la reparación de estas valiosas imágenes del siglo XVll dela Iglesiade Graneros”.

Esculturas puestas en valor

En el conjunto sobresalen tres esculturas en madera policromada que conforman “una especie de muestrario de lo mejor que se adquiría o se producía para Chile”, asegura Fernando Guzmán. Se trata de un Cristo quiteño “de excepcional  tamaño y factura”.  Un San Ignacio probablemente del 1700, que representa la manera de trabajar de los talleres limeños y una Virgen Inmaculada, reconocida por su realista manto y la perfección de los tres  querubines que están a sus pies. “Su autor fue seguramente uno de los  jesuitas bávaros que llegaron a Chile el siglo XVIII”.

Se rescataron asimismo cinco pinturas virreinales que se encuentran en muy mal estado. Representan a Santa Rosa, el Cristo de los temblores, a San Antonia de Padua y a una Virgen del Carmen.

No obstante, el retablo  que se ubicaba en el altar del templo y cobijabala Virgen de la Inmaculada Concepción “es el que reviste mayor preponderancia dentro del conjunto, puesto que es el único de raigambre hispánica que se conserva en la zona”, aclara el profesor Fernando Guzmán.

En los talleres de CREA  

“Afortunadamente se pudo recuperar cada uno de los pedazos que conforman el retablo”, explica Macarena Carroza, directora de CREA. En este centro de restauración se ha elaborado un proyecto integral para la conservación y puesta en valor de todo este conjunto de piezas de arte sacro: “Hemos realizado los procesos de conservación preventiva, donde se busca estabilizar la obra al ambiente de los talleres, detener el desprendimiento de estratos y el deterioro activo con el que llegaron las piezas”.

Macarena Carrosa recuerda que primeramente las obras fueron embaladas y trasladadas desde un frigorífico de Graneros en que se guardaban hasta los talleres de CREA en Santiago. Junto con retirar las capas de cartón y plástico, ya se ha realizado un registro fotográfico de ellas, donde se documenta el estado de deterioro en el que se encuentran y se elabora un levantamiento crítico del deterioro.

Labores de restauro

“Hemos elaborado además una estrategia de intervención para cada una de las piezas según los criterios de conservación establecidos por las normas vigentes”.

Agrega que se va reforzando la estructura de las obras,  para luego intervenir los deterioros de la imagen, “Se fijan las partes desprendidas y se recrean las que se han perdido. Hacemos una limpieza química y mecánica según los test de solventes y, tras las pruebas de laboratorio, se reintegra en forma cromática los faltantes de pintura, aplicando pigmentos de conservación”. Las obras son protegidas por varias capas de barniz de conservación, que funciona como protección de los factores del medio ambiente, no como acabado estético.”Al terminar la restauración, se realiza el informe de intervención, donde se detallan todos los tratamientos realizados, junto con el registro fotográfico que se hace durante todo el proceso”.

El templo se levanta

El proyecto de postulación a los fondos para reconstruir este templo de Graneros ya está presentado  al gobierno regional, asegura Roberto Urbina, Director ejecutivo de la fundación La Santa Cruz del Obispado de Rancagua. Especifica que la entidad que lo aprueba es el Consejo regional que está compuesto por consejeros representantes de las tres provincias de Rancagua.

Urbina agrega que el plano de reconstrucción  de esta iglesia fue elaborado por la Corporación CulturalIdentidad Patrimonial,  que dirige la arquitecta Amaya Irarrázaval. Plantea el uso de una tecnología  conforme lo acredita la concepción antisísmica hoy día aplicada a las nuevas construcciones. “Velaremos para que éste templo vuelva a lucir con su riqueza histórica, patrimonial, turística y por sobre todo pastoral”.

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